Una vida común desdramatizada con humor

Entradas etiquetadas como ‘facebook’

Críticas encadenadas

Un amigo la semana pasada me decía que su sector se compone de 7 mujeres y él y que su relación con todas ellas consiste en mantenerse alejado y no involucrarse en sus intrigas. Me comentaba además, entre extrañado y divertido que le asombraba escuchar como sus compañeras esbozaban sonrisas sinceras y cumplidos tales como: “te quedo divino el pelo” y cuando la otra abandonaba el lugar oír que la misma persona murmuraba por lo bajo :”como pudo pagar para hacerse ese nido en la cabeza, parece que la peinó la suegra”.
Hombres y mujeres hacemos uso de la crítica pero nadie la tiene tan lograda como nosotras, puede ser despiadada y sutil al mismo tiempo . Porque hay algo que es innegable: las mujeres nos medimos a veces inconscientemente como toros buscando el punto débil, ese donde va a caer la lanza del comentario demoledor si olemos el peligro, si nos sentimos traicionadas de alguna manera o la oponente osa arremeter contra algo o alguien que consideramos nuestro por derecho propio.
Para alguien como yo que nació en una ciudad chica, estar ajeno a la opinión ajena es bastante improbable y el escrutinio no se vive tan terriblemente. Varios minutos al dia se utilizan para degustar el deporte local, casi perfeccionado a nivel olímpico. Muchas veces nace de la monotonía, o de la atracción de echar una mirada a la vida de los otros, ver que hace, que se puso, medirle visualmente la grasa corporal o dar tips de como cuando y donde las personas tienen que llevar adelante una relación. Quizás algunos crean que el origen es el descontento con la propia vida o inseguridad o tenga una explicación mas simple que es la que espiar al vecino o hablar de los demás, se vive de manera natural, a veces molesta, otras un tanto cruel, pero no siempre traumática. Puede verse como el equivalente a facebook una comunidad para (entre otras cosas) buscar gente, ver las fotos, medir el grado de destrucción de conocidos, contar cuantos cabellos le falta a un ex para quedarse pelado y despellejar sujetos a fuerza de dentelladas virtuales. Eso mismo, que en los pueblos se lleva a cabo en vivo y en directo y se adhiere un poco a veces sin quererlo.
Reconozco que viviendo en Buenos Aires tuve muchas veces que contener mi tendencia a juzgar, a tantear el terreno antes de decir algo de alguien que me sacaba de mi eje (no demasiado estable por cierto). No porque no se hiciera o fuera menos virulento sino porque se trata de dar con la persona correcta en el momento adecuado. Cuando encontré mi alma gemela a fuerza de prestar atención a ojos elevados al cielo ante un jefe o compañera de trabajo, el alivio de no estar sola, se pareció a la sensación de ver la luz al final del camino, juntas respirando al unísono, rendidas ante la liberación de diseccionar al objeto, destinado a ser el blanco de lenguas sin flechas pero igual de certeras.
Muchas veces la critica no es necesariamente mala . Se trata de tomar en cuenta de quien viene y porque y ser lo suficientemente humilde para ver si la otra persona tiene razón, evitar creer que es una cuestión de principios. El único limite a tener en cuenta seria no fagocitamos como genero, lastimar adrede o no dejamos llevar por nuestras iras hormonales llamándonos de formas que hablan peor de quien la dice que de quien las recibe.
No digo que el hombre no se ocupe de los demás, sino que muchas veces lo hace de forma mas directa y sin heridos en el camino. A modo de ejemplo :la semana pasada mi marido se encontro con un ex compañero de la facultad, canoso desde la adolescencia y que de repente se volvio rubio ceniza. Frente al comentario risueño de :¿que te hiciste en la cabeza? El otro entre risas contestó que se sentia renovado con el experimento capilar. En nosotras semejante comentario hubiera sido motivo de una mirada el espejo más cercano, debates acalorados, en todos los medios electrónicos posibles, mechados con la palabra yegua envidiosa y cuatro vueltas de rosca en el primer lugar de la casa, acorde para llevar adelante tamaña acrobacia .
¿Porque criticamos?. Porque nos encanta opinar y hacer paneles sobre decisiones ajenas. Porque es una via de escape y contención frente a los parientes politicos. Quizas por el latiguillo de la intuición femenina de :”No se porque no me cae bien” (que debo reconocer muchas veces se confirma), porque competimos, porque estamos celosas y le contamos los baches de celulitis a la nueva de nuestros ex, porque algo nos duele, o por aburrimiento o porque simplemente el otro es insufrible y zambullirnos en el agua bendita de no enjuiciarlo esta prohibido por nuestra religion . Tambien hay mucho de la fantasia de la telenovela de tejer complots y pasar muchisimo tiempo identificando enemigos, y creyendo a veces que nuestro rol en la trama es mucho mas vital de lo que realmente es.
Muchas veces no es maldad, existe y forma parte de los incontables pliegues de la complejidad femenina . Cuando era mas chica me preocupaba como me veian los otros. Con el tiempo me di cuenta de que en definitiva todos y cada uno de nosotros tenemos que estar tranquilos criticamos y muchas veces es recíproco. Esto forma parte de la armonia de nuestro propio ecosistema social pero sin que esto modifique en nada lo que realmente somos.

Anuncios

Nube de etiquetas