Una vida común desdramatizada con humor

Pocas cosas mortifican mas que desplomarse en la via publica. Por un instante quien no quiso que se abriera un portal al pozo mas obscuro de la tierra para esconderse. Sin embargo no hay una caida igual a la otra a saber:
La bailarina: La bailarina va contenta disfruta el dia, ya llego la primavera, se siente única . Pero de repente sin saber porque su mundo se oscurece. Las luces del escenario se transforman inesperadamente en sombras y súbitamente en una pirueta se encuentra sentada, con las piernas abiertas, la cabeza inclinada hacia adelante como esperando flores que nadie le alcanza y risas que nadie desea. Las rodillas son dos manchas de color, raspadas y con las medias de baile rotas . Ella igual no pierde la agilidad del cisne y se levanta rápido y dignamente, porque se debe a sus espectadores .
La voladora: Da la casualidad que se despertó con ganas de ponerse tacos mas altos que los usa normalmente, lo que le dificulta las acrobacias necesarias para usar el transporte público. Cual heroína de una misión secreta y ante el temor de no llegar a tiempo para bajar, pega un vuelo rasante y cae valientemente sobre la vereda, sin la capa y con todo el peso de su cuerpo sobre el tobillo. En una pierna y con hidalguia se acomoda el manto y maldice mentalmente que otro pantalón del bati-traje luce irremediablemente arruinado.
La nadadora : Va apurada pensando en sus asuntos cuando sin querer el pie se le incrusta en alguna protuberancia de la acera y ahi empieza a bracear en el aire, ( con un estilo para nada pulido y menos olímpico), una coreografía improvisada de break dance donde los brazos nadan en una pileta imaginaria, tratando de llegar a alguna orilla que detenga lo inevitable. Si por esas casualidades frena el proceso, va a mirar a la baldosa, murmurándole acusaciones al objeto inanimado, recordandole a toda su familia y alejándose lo mas pronto posible del lugar de los hechos.
El rodillo: No sabemos como pero de repente el mundo se volvió turbulento y quien esta parado firmemente en la tierra de pronto tropieza con un escalón y empieza a rodar sin control con la fuerza de la naturaleza, como movido por el oleaje y con toda la osamenta en un espiral imparable que golpea hombros y rodillas hasta llegar a un lugar seguro de contencion que le permita erguirse y escapar de la escena.
La poseida: Sin explicación científica, su tobillo se dobla como impulsado por una fuerza sobrenatural y gira locamente fuera de sí. Tocar el suelo con el cuerpo desarticulado con una pose extraña, las palmas de las manos arañadas y con lagrimas de dolor por no entender como perdió el control de sus miembros, se dan en una sola secuencia. El cuello duro acompaña el proceso, que no llega a ser el de Linda Blair pero igual de exigido. El bulto de la hinchazón determina la monstruosidad del percance paranormal, pero ella es fuerte, se sobrepone a todo, roja pero entera se arrastra hacia el horizonte.
La gata: Es experimentada tiene muchas caídas en su haber y esta atenta. Por eso ante la inminencia de la inestabilidad la gata apela a sus vidas de sobra y rasguña a quien tiene cerca, colgándose de lo primero que encuentra, una prenda, un brazo, cualquier extremidad que esté a su alcance. No importa si la persona es conocida o no y menos el hecho de que ésta trastabille y quede en riesgo de acompañarla en su destino de llegar al piso. Ella apela a su cara enigmatica de felino, minimizando el percance, saliendo airosa y con la frente en alto.
La estrella: La estrella elige caerse en lugares concurridos cuanto mas gente la observa mejor espectaculo ofrece. Parte de su puesta en escena puede incluir efectos especiales como caida de carpetas con estruendo, que hace que muchas manos se ofrezcan a levantarla y se acongojen por su estado fisico, preguntandole si esta bien, si la pueden ayudar. La diva sonrie dice que no es nada, aunque el cuerpo le vibró por el sacudon, ella es una reina y con gracia recoge las partes del celular que quedan en la vereda, sin mirar atras, chequeando en soledad que miembros le quedaron intactos despues del derrumbe, pero siempre con estilo eso nunca se pierde

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Comentarios en: "Como acariciar las veredas de Buenos Aires con estilo." (13)

  1. yo hice la gran estrella en plena facultad…. muy desagradable 😦
    besotes siennita!

  2. Clara dijo:

    Me senti identificada con el rodillo jajaja. Besos

  3. me paso la voladora pero con zapatillas adelante de todo el colegio x no tener media falta… vole mucho… ahora quiero saber cual fuiste vos! jajajajaja

    • Querida decepcionada alada:
      Todas son reales, menos la del rodillo y la bailarina son ajenas ( con mi torpeza no quita que las pueda probar en el futuro).
      La ultima mia para tu deleite fue el 13 de septiembre con una mezcla de gata con religiosa porque quede de rodillas previo a colgarme de la manga de una amiga que iba conmigo (y a la que casi arrastro) jajaj.

  4. jajajaja muuuy bueno, yo hice “la estrella” aunque estilo tobogán… bajé haciendo culopatín los 139 escalones del acceso al subte de la estación Palermo Línea D (hace como 10 años) La gente me miraba espantada y hasta un nene me preguntó si ya estaba muerta… Besos!

    • Ay amiga me muero jajajjaj, lo del nene es impagable. Yo no puedo decir nada porque tengo acciones en las veredas de Bs As . Besos enormes

  5. Dinorah dijo:

    ay Sienna que risa me hiciste recordar las caídas de mis amigas ¿por qué será que causa tanta risa o es sólo a mi? porque yo no me caigo yo sólo bajo las escaleras vía rápida, rodando!

    • D a mi me causan mucha gracia a pesar de ser muchas veces la protagonista jaja. Una vez vi a la bailarina en accion no se hizo nada pero no podia parar de reirme. Lo mismo habran hecho conmigo

  6. Papá por siempre dijo:

    Yo protagonicé una hace unas semanas, en Puerto Madero. No encuadra en ninguna de las tuyas y la bautizaría La Gran Tandarica. Fui a hacer un trámite al edificio de Telecom. Al salir, como había dejado el auto del lado del río, lo hice por detrás. En eso, oigo el sonido de una alarma. Busco con la mirada para saber de dónde provenía. Era uno de esos puentes giratorios moviéndose para permitir el paso de un barco. Como buen pajuerano que va poco al centro, me puse a caminar hacia el puente para ver su funcionamiento de cerca. Caminaba con la mirada focalizada en el puente. Por eso, no advertí que había un desnivel, como un escalón, en el piso. El pie derecho buscó apoyo desesperadamente sin resultados positivos. En consecuencia, todo el cuerpo se fue irremediablemente hacia adelante. Traté por todos los medios de no caer. Así fui trastabillando, no quiero exagerar, unos 10 metros. Pasé cerca de un poste de luz al que quise abrazar, pero se me escurrió. Hasta que me resigné a mi destino, sobre todo porque si seguía así, trastabillando sin recomponer el equilibrio, iba a terminar en el agua. Así que busqué un lugar “blandito” y decidí acariciar esa vereda de Buenos Aires con mi costado derecho, mi mejor perfil para caer. A pesar del golpe, lo más lastimado eran mi orgullo y mi dignidad, por lo que me puse de pie rápidamente e intenté perderme entre la multitud que empezaba a moverse (el puente no se estaba abriendo sino que terminaba de cerrarse y se había habilitado el paso de los peatones). Una persona me corrió antes que lograra perderme. Se me habían caído las llaves y me las estaba alcanzando.

    • Ay Mario perdon lo describiste de tal forma que no puedo parar de reirme jajjajaha. Serias el dubitativo? O el dirty dancing?

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