Una vida común desdramatizada con humor

(Parte 1 de 2)

Cuando sonó el despertador Gabriela se sentó en la cama. Sobresaltada, miró sus manos en busca de la cuchara, la misma que en el sueño llevaba a la boca con tanto placer, mientras degustaba un chesecake, húmedo, esponjoso perfecto, que se deslizaba por su garganta sedoso como una caricia calórica. Pero no, desilusionada se dio cuenta que era un sueño . Era la segunda noche que le pasaba lo mismo. Las razones eran claras. El reinicio de la dieta. ¿La número 1574 quizás?. Para entonces ya habia recorrido todo el sistema solar: la luna, las estrellas, saturno, ademas de la del biorritmo y la vegetal pero nada le había dado resultado.
“Me gusta comer” ¿Que queres que haga?- Le decía a la nutricionista encogiéndose de hombros, mientras la otra la miraba con desaprobación y anotaba porciones y gramos compulsivamente. Rubia, esquelética a fuerza de ayuno y malhumor repetía incansablemente a quien quisiera oírla:
“Yo soy lo que vendo. Porque ahora me ves así pero yo fui rellenita de chica y ahora? Ahora no puedo estar mas en peso.”, agregaba regodeándose, mientras le medía la grasa corporal. Gabriela sonreía pero por dentro se entretenía en contarle las arrugas en mirarle la cara chupada por la flacura de tantos años de pasar hambre . Igual asentía y como en otras oportunidades marchaba con el listado de colaciones.
Había algo peor que la tortura de la dieta, era que a esta se le sumaban las asociaciones libres con comida, cualquier comentario dibujaba en su cabeza imágenes de medialunas y sandwiches, producto de sentirse famélica hasta desfallecer.
Se daba cuenta de que nadie sabía lo que realmente pasaba en la cabeza de alguien que no puede adelgazar. ¿Como pueden hablar de alguien que transita su vida calculando como un genio matemático los gramos de cada cosa? ¿Que saben ellos de sacrificio de voluntad de frustración para llamarnos vagos? ¿Del fracaso constante y la vuelta a empezar una y otra vez?, se preguntaba, con rabia. Enojada y como auto-castigo decidió ir al supermercado. A veces pensaba que ese era el infierno mismo en la vida de una persona como ella. Góndolas rebosantes de mercaderias, quesos fiambres, que la llamaban hipnóticamente. Esquivar cuidadosamente los peores lugares se convirtió en una habilidad que incorporó con la practica. Si por casualidad se equivocaba al girar, desembocar en la zona prohibida de exhibidores repletos era un verdadero sufrimiento. Sentía deseos incontrolables de darse un chapuzon de alimentos, de acostarse entre los fiambres importados acariciando las delicatessen y soñando despierta con un mundo de scons tibios y pan casero y crujiente, sin talles tiranos.
Igual a pesar de todo el esfuerzo por mantenerse alejada de las tentaciones, siempre algún helado se colaba entre la pila de productos light. “Es un permitido” -se decía a si misma-” No importa porque despues lo compenso con la caminata y las porciones” y así rumiaba contenta que habia encontrado una solución para llevarse ese pote que encerraba tanta felicidad de corto alcance.
No fue fácil crecer en un mundo de flacos. Cuando era chica la sinfonía era “Come un poquito, vas a desaparecer” y los platos rebalsaban de alimentos grasos y abundantes. En la escuela era la “gorda Gabriela” como un primer nombre como si por un capricho hubieran decidido bautizarla en forma diferente, tanto que si alguien decía ¡Gorda! ella se daba vuelta para ver quien llamaba. Las bromas aunque no muchas existian y las apuestas tambien, como cuando el chico que tanto le gustaba le dijo -¿Bailas?, y ella emocionada dijo que sí para que el burlonamente le contestara-“Pero yo no”, lo que la dejo sumida en un mar de lágrimas que se mezclaron con toda la comida que pudo devorar del refrigerador, sintiéndose despues asqueada y culpable en proporciones iguales.
Asi como hay gente que colecciona aros y pañuelos Gabriela compraba compulsivamente balanzas de todo tipo digitales, comunes, la que fuere. Con su amiga Mariana se pasaban los datos para hacerse del ultimo modelo del mercado ese que marcaba el peso exacto. “Porque la mía no anda bien no rebajo nada”,se decian mutuamente mientras comian con disgusto una tostada seca y triste y hojeaban las revistas de moda, una especie de tortura pero a la que no podían dejar de rendirse. Las páginas coloridas rebosaban de modelos delgadas que contestaban incesantemente ante la pregunta: ¿Te cuidas?-“Nooo, respondían como de todo soy fanática de las hamburguesas”, jiji es genética!. En el fondo a pesar de su propia realidad le daba pena la competencia por medir menos, recurrir a las pastillas para adelgazar cuando ni la manzana daba resultado, que las dejaba con algunos mechones de pelo en la mano y muchas lagrimas gracias a los diseñadores y su eterna confusión entre lo etéreo y lo enfermo. Mariana en cambio decia que eran unas huecas mentirosas cuya unicas palabras en el mundo eran: “increible”, rocker, vintage, outfit, y siempre estaban “in love” con New SHOOOrk como le gustaba imitar entre risas. Había algo que sin embargo no cambiaba el deseo de poder ser incluidas por un momento en el acotado mundo brillante y perfecto de los lindos y flacos, donde nadie parece interesado en buscar algo mas que signifique traspasar una frontera de pliegues de grasa.
” Cuando estemos flacas vamos a ponernos esto”, se alentaban esperanzadas. Pero cuando iban contentas a probarse algo tropezaban con las vendedoras encargadas de darles una verdadera ducha de realidad:
El prototipo 1: borcegos pañuelo doble vuelta como vincha en la cabeza y chupines, la miraba de arriba abajo, mientras mascaba chicle con movimientos hipnóticos izquierda derecha, derecha izquierda: “No gordi para vos talles no tenemos”, cuando mentalmente pensaba (esta gorda nos quema la marca en un segundo si la ven con algo nuestro ¡que horror!) Y se daba vuelta con sonrisitas indisimuladas. Era la misma que las veia entrar y jamas levantaba la vista, como si fueran invisibles, idiotizada del celular porque total ¿para que? “No voy a dejar de hablar por estas 2 que no les entra ni un par de medias de las que vendemos acá”.
Fue a esa misma que con Mariana cansadas de ser ignoradas decidieron pasar una prenda por la alarma que empezó a sonar y la obligo a dejar de mandar su twitter diario para salir corriendo detrás del mostrador. Ese dia se rieron muchisimo, y a pesar de no encontrar nada para ellas. Fue la primera vez que dejaron de sentir envidia por las que descuelgan algo de una percha y simplemente les calza como si alguien lo hubiera cosido a medida.
El prototipo 2, se apiadaba de ellas y le traia lo que creia les iba a servir, animándolas porque en realidad:”No te preocupes las marcas están locas los talles no son reales” Y venia voluntariosa con pilas de posibilidades, que aumentaban la frustración al quedar las prendas encajadas en los brazos lo que hacia necesario reclamar ayuda para liberarse de la remera que le provocaba movimientos robóticos.
El prototipo 3 Era la vendedora de talles especiales, pantalón blanco tatuado en el cuerpo con tendencia decir:¿ te va? y abrir la cortina. Lo único disponible eran babuchas que las triplicaban en tamaño o modelitos , en tono de marrón todos feos y antiguos. Ella en cambio los describía con entusiasmo como divinos y agregaba un: “Mamita te va genial”, cuando con Mariana se miraban casi sin reconocerse debajo de esas prendas feas y fusiformes una especie de metáfora con lo que les pasaba con ese cuerpo el que muchas veces sentían como si fuera el de una extraña…

Continuará.

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Comentarios en: "Gabriela, la vida con ojos extra large." (21)

  1. Me pasó. Desde mis 13 años tenía varios kilos de más. Ahora estoy 5 kg por arriba del que dicen debería ser mi peso, pero ya no tengo tantos problemas para conseguir ropa como antes. Igual, cumplo con eso de no volver nunca a los lugares donde alguna vez me tocaron esos prototipos de vendedoras, y no por las vendedoras solamente, sino por la política pelotuda de la empresa de hacer ropa para gente esquelética.
    Hace una semana me tocó una vendedora que insistía con que me probara el talle 40 de un tapado que seguro me entraba. Antes me lo hubiera probado, aún sabiendo que no me iba a entrar, quería creerle que los talles ahí eran más grandes. Ahora qué hice? “No, te pido 44 o 46 porque sé que entre esos 2 está mi talle, y en un 40 no entraba ni a mis 12 años así que prefiero no perder tiempo”.
    Por todas estas mierdas de presiones culturales a mis 14 años bajé 12 kg en 3 meses, y estuve al borde de trastornos alimentarios feos.
    No niego que es importante para la salud mantener un peso entre ciertos valores, pero el hecho de que tenga 5 kg de más no debería impedirme tener el tapado que quería. Y no debería impedirselo a nadie.
    Ah, por ejemplo a ID (identification creo que se llama o algo así) no entro nunca más. “talle más grande de pantalón , 40”. Pero si la media de la población es el talle 42 según lo que he leído, cómo mierda puede ser su talle más grande el 40???
    En fin…

    • Hola Anita es terrible la presión por la flacura extrema y la irrealidad de los talles.
      Algunas vendedoras creen que tienen acciones de los locales donde trabajan y hacen del maltrato al cliente una forma de vida.
      Yo estoy 2 kilos arriba , pero me gusta comer y tengo que hacer gimnasio actividad que me produce mucho stress y a veces tampoco encuentro pantalones
      Muchas veces no hallar un talle adecuado en alguien chico e inseguro es devastador, te puede llevar rápidamente a desordenes alimentarios .Las marcas tendrian que tenerlo en cuenta sobre todo en la sociedad moderna donde la “imagen” lo es todo.

  2. Papá por siempre dijo:

    Un nuevo tipo de entrada. Me gustó mucho, quizá por ser víctima. Espero la continuación.

    • Gracias Mario. Trate de ver la vida con los ojos de alguien en esa situacion, sus sentimientos. Lo de los talles es de locos no son reales.

  3. Papá por siempre dijo:

    Ahora que leí lo que puso Ana, recordé algo que quería comentar.

    No sé si se debe a la importación de ropa con la introducción de distintos sistemas de talles. Yo, en este momento, en mi placard tengo tres “tipos” de camisas. Las muy viejas que solo uso de entrecasa. Las algo viejas, que están a mitad de camino entre usar para venir a trabajar y usar de entrecasa. Y las más nuevas, para salir. Los tres tipos me van exactamente igual, milímetro más, milímetro menos. Pero las más viejas son talle 42, las intermedias son 44 y las más nuevas, 46.

    Otra. Suelo usar, para todos los días, los jeans que vende Carrefour. Me ha pasado de ir a comprar uno, vistiendo otro exactamente igual, talle 50. Y cuando elijo uno nuevo, también talle 50, no me entra.

    ¿Alguien puede explicarme estas cosas?

  4. No sé, objetivamente no me veo “gorda”. rellenita puede ser… y sin embargo me da verguenza decir que uso talle 46 de jean…
    no sé si es que yo me veo menos gorda de lo que soy o qué sinceramente…

    • Anita el problema no sos vos el problema es que los talles no son los reales. A esto se suma la falta de alternativas si se usa el tiro bajo que a mi me queda horrible y poco sentador porque aumenta los defectos encontrar un tiro medio es casi imposible.

      • Ah yo tengo el mismo drama. He encontrado talles medios y altos en: le utthe (creo q se escribe asi), código x, en algunos chinos/coreanos. Sino tienen seguro en portsaid, y wrangler pero son más caros.

      • Yo un tiempo use los Levis 501, ahora una amiga que es como yo me trajo un par de Gap, que son la felicidad total ,buen precio y encima no tengo que tocarles el largo

      • Papá por siempre dijo:

        Mi hija putea porque GAP no se instala en la Argentina. Es la única ropa que le queda pintada.

        Al margen, en USA (y supongo que en otras partes del mundo) para cada talle numérico hay un small, medium y large. Porque hay gordos altos, gordos de mediana estatura y gordos petisos. Entonces no tiene porqué haber una concordancia entre el largo de una pierna (por ejemplo) y el diámetro de la cintura. Yo tenía un compañero en la secundaria que era muy flaco y alto. Tenía que hacerse hacer los pantalones a medida. Si los comparaba standard que le quedaran bien de largo, entraban dos como él en el ancho. Y si le quedaban bien de cintura, le llegaban a la rodilla.

      • Mario Gap se instaló en Chile aca al paso que vamos se van a terminar de ir las pocas marcas que quedan.
        Es imposible compararse con EEUU por la magnitud del mercado pero se tienen en cuenta todos los tipos de cuerpo. La realidad en Argentina es que se ve mas sobrepeso que antes por el sedentarismo y la mala alimentacion pero el hecho de que las marcas decidan ignorar que las cosas cambiaron no ayuda tampoco

  5. Me sentí re identificada con Gabriela.
    Se que no soy obesa, de hecho tengo unos 2 o 3 kilos de más, pero mi debilidad por la comida es increíble!
    Y de adolescente no lograba que me entre ni un sólo jean de los que veía en las tiendas chic. Mis amigas y mi abuela me decían que era de “huesos grandes” (siempre odié esa expresión), y yo no veía la hora de ser anoréxica, aunque nunca tuve la fuerza de voluntad para eso, para la bulimia, ni para las dietas.
    Así que llegó un momento en el que me di cuenta de que en realidad no estaba gorda, que era una persona común, con un peso que no era el ideal pero estaba bien para mi estatura, y ahi me relajé.
    Obvio que después conocí a Martín y me empezó a psicopatear con que a este culo hay que cuidarlo porque sino se cae, y me obliga a ir al gimnasio mientras como chizitos a escondidas, y le pido chocolates jajaja.
    Besotes!

    • Hola Chivi!. Vos estas bien! Me muero con lo de huesos grandes es casi peor que la solemnidad de Silvina!
      Yo debo tener dos, mi balanza es la ropa. Pero tengo muchas cosas en comun con ella, me gusta comer, odio la gimnasia, y muchas veces por dia me viene imagenes de cosas que me gustaria atacar con ganas.
      Solo que esto no es nada comparado con la gente que sufre y es discriminada por el peso no encontrar que ponerse, es una.
      Martín me mata! A mi “marido” le gusta correr y hacer gimnasia. Cuando llega la hora de spinning me pregunta si no voy. Ya me quede sin excusas jaja

  6. Lechuza17 dijo:

    Amiga exclente !! Cuanta verdad. Besotes

  7. tucci no falla, y mas barato los syb de falabella…
    siempre siento qe todo me queda mal…pero jean, me pongo el que venga….debe ser que no me miro de atras!

    • Hola Violeta!. Sabes que una amiga me dijo que en Tucci incluso tienen diferentes largos. Si no sintieras que todo te queda mal no serias mujer jaja

  8. Dinorah dijo:

    Soy lo que vendo- una pariente de mi ex es flaca por naturaleza, parió y quedó en los huesos, también intuyo que influyó su economía pues no tenía ni para comer. Su única dicha era el bebé y que todos le admirábamos la figura entonces para sobrevivir inventó que estaba así gracias al yoga y pilates y armó un curso que daba en su casa. La mujer en su vida había hecho un estiramiento pero compró un video y lo aprendió….pero cuanto fraude!
    Por cierto no recuerdo haber empezado una dieta, simplemente siempre he vivido a dieta 😦

    • Hola D! Se le perdona porque lo hizo para sobrevivir. Si vos vivis a dieta no sabes lo que es aca hay una obsesión por adelgazar preocupante nunca alcanza nunca es suficiente

  9. luché x ser flaca y nunca lo fui. Ser o estar no es el mismo verbo. Yo puedo estar flaca pero nunca voy a serlo. A los 38 años tomé la mejor decisión de mi vida, tiré la balanza, fue mi acto de rebeldía suprema. No me cuido para nada, y desde que dejé de cuidarme, soy feliz. Tuve un año de estar gorda mal en este último tiempo, que fue el 2010, y ahora estoy igual que en el 2008, usando los mismos jeans. La terapia hizo que entendiera que yo soy así, que no debo estar gordísima por mi salud, y porque no me veo bien, pero que nunca voy a ser flaca. Y me doy todos los gustos. Creo que fue la peor batalla que libré en mi vida, aceptarme. He estado al borde de la anorexia, viendome gorda cuando estaba divina. El espejo está adentro nuestro. Ahora estoy gorda y me veo divina. Según la nutricionista tengo 10 kilos de más, lo que me llevaría a mi peso de los 15 años teniendo 42. Según MI realidad estoy 5 kilos arriba. A esta altura de mi vida, los tipos se me acercan por como pienso, no por como como. Y por suerte, los mismos tipos que se me acercan me dicen “que bueno que te guste comer como a mi”. Ver en la tele a Eugenia Tobal o Maria Valenzuela, que encima de vieja, está rozando la desnutrición, me habla de lo mal que estamos las mujeres: insatisfechas…

    • Hola Mariett . Vos podes racionalizarlo aceptarte como sos estar sana y ser segura nada mas atractivo que alguien así, el tema es alguien muy chico que sufre la presión constante balanza es la ropa, .yome cuido hago gimnasia aunque la detesto pero me encanta comer y lo hago sin arrepentirme ya pase la etapa que me importara lo que piense la gente de mi. Lo que ves es lo que obtenes es la frase que me gusta. Lo que si detesto es que hay muchas chicas que sufren por sentirse gordas

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