Una vida común desdramatizada con humor

Daniela tiene ahora 12 años. Hace 2 tuvimos el “honor” de ser invitadas a la fiesta de la niña más “popular” del salón. Ahh… porque no todas son invitadas, sólo algunas, las que cumplen ciertos requisitos. Creo que nuestra invitación se debió más bien a otros intereses y no porque Daniela y yo cumpliéramos, afortunadamente, sus estándares mínimos de aceptación o pertenencia.
La fiesta tenía tema, el ridículo nombre no lo recuerdo pero era algo así como “La niña más bella”. Se les informó a las elegidas( perdón a las invitadas), que en la fiesta se celebraría un concurso para elegir a la más bonita, por ello debían llevar traje de baño, un cambio informal y otro de fiesta para desfilar por pasarela. Daniela quien es más bien tímida se angustió y se negó. Por supuesto que no sólo la apoyé sino que le dije que no estaba a favor de esos concursos y que iríamos si quería pero no era necesario que participara.
La festejada era “Luli” que por cierto no se llama “Luli” se llama Lourdes pero desde no sé cuando el nombre pasó a ser un tema tabú y la niña no voltea si no escucha el “Luli”. Es tal la obstinación que incluso en los eventos públicos del colegio la madre exige previamente que su hija sea nombrada así y el director o quien sea obedece al capricho, no sea que la niña del colegio sea dada de baja y pierdan tan importante y glamorosa clienta.
Llegamos al lugar y nos recibió un grupo de chicos que estacionaban los autos, todos eran jovencitos de finas facciones, delgados y amables.
Entramos y no puedo dejar de admitir que la escenografía desplegada superó mi imaginación, una fantasía “plástica” en la que predominaban en su mayor parte los colores rosa y plata. La pasarela para el concurso de la más bella estaba a lado de la alberca (pileta) y había secciones de adultos y jóvenes, camerinos y maquillistas para las participantes, personal de servicio uniformado con bebidas sólo cero calorías. La realeza, quise decir, las madres de las niñas estaban amotinadas, cual clones sacados del mismo molde, enlazadas en una lucha campal con el fin de que sus retoños fueran las primeras en ser maquilladas y al mismo tiempo estar presentes como agentes aduanales revisando de arriba abajo a todos los que llegaban.
El primer gran problema para mí fue enfrentarme a la difícil decisión de elegir con quién sentarme. Mientras caminaba hacia el grupo en pasos, en cámara lenta, suplicaba porque se apareciera en mi vista alguien que no hablara de sus viajes recientes, condenara a las malvadas e injustas maestras de sus indefensas y brillantes princesitas, alguna que no tuviera el BB en la oreja o en la mano y que no emitiera el tono de voz de niña mimada. Descarté por supuesto cosas que eran casi imposibles de encontrar: como el que alguna de ellas no hubiera hecho uso del bisturí para agrandar, quitar o pegar. Confieso que sí me hubiese enfermado compartir la tarde con alguna de esas que hubiese mandado a su niña al cirujano plástico a cambiarle la nariz.
Madrecitas, la abrumadora mayoría de ellas ocupadas en la competencia y jamás en la convivencia, obsesionadas con que sus retoños vistan de marca, tengan amistades adineradas, deambulen con lo último en tecnología en las manos, beban sólo “Coca-Cola Light” , coman alimentos dietéticos y orgánicos aunque éstos sean una mentira, no suban de peso un gramo, saquen buenas notas aunque compren exámenes para tal fin, sean portadoras a cualquier precio de un busto frondoso pero cintura de avispa y piernas firmes y torneadas. Mujeres ocupadas en susurrarle a sus hijas al oído con un dejo de queja, la terrible incongruencia de los hombres a quienes les gusta “ver flaco pero tocar gordo” y ocupadas en filtrarles los amigos con el propósito de conseguirles la que deberá ser la máxima aspiración de sus vidas: un hombre para casarse de apellido rimbombante y rico y si lo es en dólares mejor.
Esta generación de madres no es exclusiva de la clase adinerada, en otros niveles el objetivo perseguido es el mismo, proyectando sus deseos insatisfechos y carencias en ellas, haciéndolas graduar en el oficio de saber trepar, en el de tener y no ser.
El sábado en contraste mi amiga Claudia me invitó a la primera comunión de sus hijos, se presentó con escaso maquillaje y abundante sonrisa atenta e interesada en escuchar y hacernos sentir bien. Nos pidieron a los invitados llevarles de regalo a los festejados libretas (cuadernos) y lápices nuevos que serán donados a una escuela de chicos de escasos recursos que ellos apoyan.” Los míos ya tienen demasiado”, me dijo.
Con sacrificios he procurado a mis hijos acceso a una buena educación académica. Daniela ya no está en ese colegio porque entre otras cosas no la veía feliz. Como mamá he cometido y cometeré muchos errores, sin duda, pero esta experiencia me ayudó a tener claro lo que no quiero para mi hija ni para ninguna mujer y a darme cuenta de que mi labor de madre en estos tiempos no se limita a amarla, ayudarle a extender sus alas y permitirle volar sino también a enseñarla a nadar contracorriente.

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Comentarios en: "Desde México escribe nuevamente Dinorah: “De niñas, madres y fiestas de plástico”" (24)

  1. Mario dijo:

    A veces parece mentira lo que ciertos padres quieren para sus hijos. Y cómo hacen lo imposible para que los chicos “triunfen” en la vida. Les recomiendo leer la columna de Josefina Libedinski en La Nación de ayer, domingo. En cierto modo toca este tema.

    Mi esposa hizo tanto la primaria como la secundaria en el Sagrado Corazón de Almagro. Para que todos, y sobre todos quienes no son de Buenos Aires, entiedan, Almagro es un barrio céntrico (geográficamente hablando) de Buenos Aires. Sin embargo el Sagrado Corazón tenía “ciertos aires” heredados o contagiados de su “sucursal” mayor, el Sagrado Corazón de Barrio Norte, barrio paquete si los hay. Mi esposa, en realidad, empezó yendo a “la escuelita”, como conocían a un pequeño establecimiento que estaba a un costado del Sagrado Corazón y que era gratuito, pero mantenido por las mismas monjas. Como una obra de caridad para aquellas chicas cuyas familias no podían pagar la cuota del colegio principal. Cuando en tercer grado las monjas decidieron cerrar la escuelita por falta de recursos, permitieron que quienes concurrían a ella entraran al otro colegio con una media beca (en el caso de mi esposa, cuando cumplió 15 años y falleció su padre, las monjas le concedieron la beca entera).

    Entonces se mezclaron las nobles con las plebeyas. Por lo general, eras invitada a un cumpleaños si la homenajeada estaba segura de que tus padres iban a poder comprar un buen regalo. Digamos un regalo caro. Pero el colmo fue una que le dijo a mi señora: “A vos no te invito porque no tenés televisor”.

    El tiempo, por suerte, limó esas absurdas diferencias y hoy se reúnen periódicamente, sin rencores ni rencillas. Y cuando falleció mi esposa, ellas se encargaron de organizar una misa en su nombre.

    • Mario dijo:

      Cuando las nobles de Almagro estaban ya bastante aplebeyadas, si se me permite el término, las monjas decidieron cerrar la “sucursal” Barrio Norte, con lo que las bienudas que les faltaban uno o dos años para terminar (entre ellas, una prima mía y la futura cuñada), tuvieron que viajar hasta aquellos lejanos barrios (¡horror!).

      • Mario dijo:

        Última anécdota y no jorobo más.

        Cuando mi señora pasa de “la escuelita” al otro colegio, nota que, cada tanto, alguna compañera se paraba y pedía permiso para “ir a las fuentes”. Esto le generaba un gran interrogante, pero como nueva, no se animaba a preguntar. Nunca me dijo qué se imaginaba que eran “las fuentes”. Quizá alguna fuente de aguas danzantes donde se podía ir a rezar. La cosa que un día, en cuanto una compañera pide permiso para “ir a las fuentes”, ella se une al pedido y aprovecha para seguirla. “Las fuentes” no era otra cosa que el baño…

      • Dinorah dijo:

        Hola Mario busqué el artículo en LN con el nombre de la autora pero no me da resultados el buscador, ¿me das el título del artículo y lo busco así?. Lo que cuentas de tu esposa (qpd) se llama ahora en los colegios discriminación, el nombre es lo de menos la crueldad y la arrogancia son lo lamentable y esos comportamientos son fruto más que el fruto de la educación que reciben en casa, los valores que los padres transmitimos a nuestros hijos. Jamás se me ocurrió preguntarles a mis hijos qué tenían o cómo eran físicamente sus compañeros, en cambio le dí total importancia a su comportamiento y sentimientos. Clasismo se llama y abunda en las clases altas al menos de México. ¡¡Saludos Mario!!

      • Dinorah dijo:

        Las fuentes jaja. . cierto Mario también existe un lenguaje propio y exclusivo. Disculpas a la redacción de mi última contestación, cantinfleé. Y no jorobes que NO jorobas me gusta leerte 🙂

      • Mario dijo:

        Perdón, es Juana Libedinsky y el artículo se llama, “Cómo educar a los chicos, un debate sin final”.

        Y una aclaración más. Me faltó decir que Almagro era (y es) un barrio de clase media, no un barrio de ricachones. Por eso sorprende más esa discriminación, como bien la llamás vos. Y esto ocurría entre principios de los ’60 y principios de los ’70.

  2. aqui en m ciudad hay dos colegios privados.
    uno que en su momento fue regido por las hermanas de azul y otro que no tiene ningun trasfondo religioso o extranjero.
    en el 1ro uno paga una cuota solamente para decir “mi hijo va a tal colegio” porque el nivel academico (dicho por los profesores) es decepcionante,ya que no esta permitido que un chico repita de año.

    en el 2do uno paga la cuota para que su hijo aprenda ingles y folcklore,computacion y huerta,son incluso los creadores de la mayor campaña de donacion de sangre voluntaria de la ciudad.

    que quiero decir?que lo importante no es si el colegio es o no privado,sino que lo que importa es como son las tradiciones del mismo y los valores que se inculcan,que obviamente tienen las raices en la casa,porque seamos realistas,si uno ve una nena de 7 u 8 años de minifalda y suecos con 10cm de plataforma,la culpa no es de la criatura,es de los descerebrados de los padres que les parece que asi la nena es mas feliz,yo me crie de short,ojotas y pantalon de buso y fui feliz,los tacos los conoci a los 15 y puedo asegurar que no me mori.

    uy q largo que se me hizo jaja.becho dinorah!!!!!

    • Dinorah dijo:

      Hola Jazz , coincido el colegio no es ni será el culpable, trabajo con niños y a tempranas edades incluso hasta avanzada la adolescencia, somos un retrato hablado de nuestros padres generalmente de uno o de otro. Los padres hacen lo mejor que pueden con lo que saben lo sé, pero la jerarquía de valores con la que nos estamos rigiendo es lo que me entristece y podemos cambiarla.
      No estuvo largo Yaz, disfruté leerte, besos.

  3. hola dinor! tal cual! me pasa lo mismo con mi hija, le digo “hija disculpame, pero tener esta manera de pensar te va a costar caro, poca gente con quien compartir, una mente despierta y crítica asusta, se le teme y esquiva pero es todo lo que tengo para dejarte, nada más que eso”

    beso grande!

    • Dinorah dijo:

      Alelí traje a Daniela a leer tu comentario (hoy es feriado en México),Daniela me preguntó cuántos años tiene tu hija? Bien lo dices, el costo es alto, Dany ya lo padece, tiene pocas amigas y en diálogos que hemos tenido le dije: sé que es difícil pero amigas tendremos muy pocas en la vida, algún día encontrarás tu amiga, en cambio conocidos tenemos muchos y eso son tus compañeros de clase.
      A esa edad donde el pertenecer y la aceptación son muy importantes nuestros hijos pasan por pruebas duras y difíciles. Con mis hijos varones es lo mismo,si no bebes, fumas y traes un ipad, eres nadie, eres raro, o estás fuera de lugar. Que pena, eso tocó y a luchar contracorriente. Beso Alelí

      • Decile a Daniela que mi hija tiene 13 años. Y no es fácil pero yo tengo un montón de amigos, no con todos puedo compartir mi visión del mundo, no porque no me acepten sino porque no da y eso no los hace menos amigos. Dónde más encuentro corriente desfavorable es en el trabajo, donde las reglas son difusas, con poco sentido y valores muy distantes a los míos. En mi caso la amistad la ley que la rige es la de reciprocidad (es por eso que tengo amigos de todas las variantes, al fin de cuentas lo que importa es el buen corazón). Besos a las dos! y que disfruten del feriado.

      • Dinorah dijo:

        Daniela ayer cumplió trece y en visita el sábado con su doctor le dijo tiernamente : Dany se terminó la niñez. Sobre las amistades en realidad así sucede conforme vamos creciendo tenemos encuentros y afinidades con muchísimas personas con infinitas posibilidades de encontrar amigos. Muchos niños y adolescentes piden a los demás cosas incorrectas en nombre de la amistad: si no me haces tal cosa, es que no eres mi amigo. Por ello lo de mi reflexión. Estamos limpiando la casa, lavando ropa espero en la tarde ir al cine. Gracias por tu comentario y besos a ustedes también.

  4. Dinorah, qué buen post… pero sobre todo, qué alegría saber que existe más gente luchando en el mundo por los mismos ideales!! Esto también se lo he dicho a Sienna, pero me complace sobremanera saber que hay otras personas perdidas por ahí con las mismas ideas. Este feroz consumismo que nos rodea tiene que tener un freno, y si no lo ponemos nosotros los gobiernos no lo van a poder (el consumismo genera trabajo) y las empresas menos aun. Todos los días trato de educar a mis hijos en el ser y no en el tener, y por suerte ellos entienden, hasta ahora jamás me han hecho caprichos por tener esto o aquello. Pero es muy difícil remar contra la corriente, y en el medio no hacerlos sentir menos con respecto a sus compañeros ¿cómo explicarles que lo hacemos porque los queremos, si a esa edad las verdades paternas se caen ante la primera burla o al ser dejados de lado? Por mi parte, intento fortalecerles la autoestima, y que sepan que ellos valen por ser ellos, y que no necesitan nada material para ser más personas. Besos. y perdón por escribir tanto!!!!!!

    • Dinorah dijo:

      Anita te contesté abajo, juro que contesté en la opción de respuesta, gracias de nuevo.

  5. Dinorah dijo:

    Hola Luz, bien lo dices “personas perdidas” en momentos eso parecemos y construirles una buena autoestima es necesario para que “aguanten”. Está en juego su (nuestra) felicidad que no es poco.
    Besos Luz, disfruto mucho leerlos y nada me parece mucho. Gracias por escribir, un beso.

  6. Hola D!!!! Excelente relato!!!! Se cuecen habas en todos los países. Parece un relato salido de las “fiestas” y “concursos” de los colegios inter zonales de countries de zona norte…
    Lo se porque lo se, aunque no tenga hijos.

    Gente hueca hay en todos lados, ahora madres que someten a torturas a sus hijas para que se vean bellas, deberían quitarles las tenencia…, es mi opinión.

    • Dinorah dijo:

      Hola Marietta diste con una palabra que me faltaba para describir esas actitudes: son huecas. Lo malo es que pululan. Beso para tí.

  7. Crai dijo:

    EL HORROR!!! Yo que no quiero hacerle fiestita en salón a Vicky, pero esto excede absolutamente todo!! ¿En qué cabeza entra hacer una cosa así?

  8. Dinorah dijo:

    Hola Crai, esta experiencia la he contado entre amigas y familia pero apenas llego a la frase de que la fiesta trataba de “la niña más bella” me interrumpen con un ” noooooo”, está de no creerse. Festeja a Vicky hay decenas de formas sanas o normales de hacerlo. Gracias por escribir.

  9. Dinorah! buenísimo el post. Realmente una realidad bastante particular que desgraciadamente se ve en todos lados.
    Salvo un año de mi vida, todo el resto de mi “escolaridad” fui a una escuela pública. Ese año en el que mi madre decidió cambiarme de escuela tratando de buscar una mejor educación fue una tortura. Los niños con dinero, en general, son crueles y discriminan, (por supuesto hay excepciones, pero me he topado con cada malcriado en distintas etapas de mi vida que me cuesta no generalizar). Tenía 9 años cuando fui a esa escuela privada, que era la escuela “top” de mi ciudad en ese momento, mis compañeros se reían de mi por tener anteojos y ser “ñoña”, hacían rondas a mi alrededor gritándome “gorda” (aunque sólo tenía unos kilos de sobrepeso, no era ninguna barbaridad); y todo era una discriminación constante, desde el auto que tenías o no tenías, si tu casa tenía o no pileta, si te ibas o no de vacaciones y a dónde… todo eso planteado por niños de 9-10 años, me resulta increíble. Sólo fui un año a ese colegio y pedí que me cambiaran, que no lo soportaba más.
    Ahora veo a mis primas ir a colegio privado y percibo situaciones similares. Ellas no tienen una muy buena posición económica pero aún así están en el grupito de las chicas que sí lo “están”… escuché cómo mi prima de 12 años se burlaba de la primera de su clase por ser gorda y leer demasiado, o de otra nena por tener los dientes no muy parejos… o llorar por no tener celular con pantalla táctil…. escucho esas cosas y no lo puedo creer!, yo trato de que no sea así, trato de coolaborar en su educación como para que no piense así, pero qué ambiente horrible francamente! los niños son muy vulnerables y se contagian de esas actitudes horrorosas.
    Y lo del concurso de belleza en ese cumpleaños me pareció un horror impresionante! aplaudo que tu hija no haya querido presentarse…
    Besos

  10. Dinorah dijo:

    Ana todo lo que narras lo he visto y pregunto ¿de dónde sacan esos modales? y sabes cada día es peor,creo que el Dios dinero se está encargando y muchos padres dejaron de existir y estar por pereza y ahí tienes a los niños creciendo solos y comportándose como tiranos imitando figuras televisivas deprimentes e ídolos de plástico. Gracias por escribir Ana y un beso.

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