Una vida común desdramatizada con humor

A veces me pregunto si en la vida de las mujeres y porque no de los hombres las relaciones humanas de todo tipo, pasadas y presentes encuentran su espacio correcto, su lugar adecuado en los distintos estantes donde solemos guardar nuestras posesiones mas preciadas. La ropa y los objetos a veces son despreciados por banales, a pesar de ello, tienen el poder de evocar momentos, personas y a veces nos recuerdan un poco como fuimos. Tienen todavía cosidas las etiquetas de las preguntas sin respuestas a pesar del tiempo transcurrido.
Cuando llega esta época del año, es el momento de ordenar el placard, y tratar de acomodar todas las cosas que aparecen mezcladas y a veces olvidadas. Entonces mientras las distintas prendas van cayendo, las miramos una a una para o ver si pueden ser salvadas, las apilamos, les damos cabida o simplemente nos deshacemos de ellas.
Para conservar:
Empezamos por las cajas de zapatos, quizás sin querer encontremos algún par olvidado, que no nos termina de gustar. Son como aquellas cosas que preferimos negar pero que están y que a veces agobian o duelen pero nos negamos férreamente a su existencia o frente a lo inevitable tratamos de hacerles frente. Sin querer puede que la tapa de la caja caiga a veces traicionera, desatando el efecto no buscado el que otras cajas con otros contenidos tambien se vuelquen y desparramen por el suelo. LLega entonces el momento de juntar todo con la delicada tarea de volver a poner todo en su sitio, equilibrando cada movimiento, para que lo que nos esforzamos tanto en edificar se mantenga en su sitio, no resurja lastimando, no desarme el delicado mecanismo de contrucción con el que levantamos los muros de nuestras relaciones basadas a veces, aunque sea unilateralmente, en la nobleza de los materiales.
Entre todo lo acumulado, se asoma aquel vestido abandonado, el que te hace sonreir como los amores de verano tan efímeros e inolvidables. Testigo de una noche única donde te veías especial, donde el amor desde la inocencia o la simplificación extrema, consistía en una suma de latidos descontrolados y sentir que al verlo simplemente dejabas de respirar. En las costuras resuenan las plegarias que rezabas internamente para encontrarlo, para que él se diera vuelta, en el preciso momento de tu paso y su sonrisa quedara pegada para siempre en los pliegues de la tela.
Hay cosas cómodas, de larga data, como las viejas remeras un tanto deshilachadas, pero siempre con la posibilidad de un nuevo remiendo, una nueva oportunidad, que evite que sean descartadas. Son aquellas a las que volvemos por costumbre, aunque sea momentáneamente, porque que a pesar de no ser nuevas, sorprendentes o glamorosas, recuerdan perfectamente nuestra forma, se amoldan , nos dan descanso, nos aceptan como somos.
También están las prendas nuevas, las que generan adrenalina, las que nos probamos, combinamos y modificamos mentalmente muchas veces, y que nos mantienen en vilo, en un estado de ensoñación constante, contando los minutos hasta encontrar el momento de estrenarlas de ver la aprobación reflejada en la mirada de los otros.
Para descartar
Revisar las medias desparejas es una tarea dificultosa. Encontrar el par se torna imposible, no importa cuanto las busques, o no entiendas en que momento se desvanecieron, simplemente se trata de que cada una eligió estar por su lado, en algún punto del camino se alejaron lentamente del sendero que alguna vez decidieron recorrer juntas.
Descolgamos el vestido que imaginamos era perfecto para nosotros , ideal, se hacía casi imposible encontrarle un defecto. Sin embargo el tiempo, como la moda hizo que la mirada fuera distinta, y lo que se ajustaba perfectamente ahoga, lo que era un estado de admiración constante nos parece mucho, poco, insuficiente. Las críticas se suman una a una parece mentira que una vez pareció ser único e irrepetible.
Están las cosas manchadas irremediablemente, como la traición, la desconfianza, la desilusión. Las que no importa el método para quitarlas, siempre dejan un rastro impreso, flotando una especie de fantasma que hace que se vea el daño causado, la marca indeleble, aunque en algún momento creímos podían ser salvadas y por las que peleamos con todos las armas posibles.
Y lo mejor de nuestras posesiones, sostener entre las manos el vestido de fiesta único y glorioso. El que va por la vida brillando etéreo, con las luces reflejándose en pequeños parches de lentejuelas, cosidas en base a momentos, amor, risas, confidencias . Su resplandor se hace más fuerte basándose todavía en a la capacidad de sorprenderte. Su efecto mágico dura lo que dura la fiesta, lo que se extiende el tiempo en que el cierre se baja y el vestido cae lentamente al piso, hasta el próximo relámpago de felicidad, brillante, en sus infimas dosis de instantes irrepetibles.

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Comentarios en: "Ordenando el placard" (40)

  1. Mi querida Sienna, parece que el fin de año nos está pegando para el lado de la reflexión. Ni que hablar si te pones a pensar en las cosas de las que te desprendiste y ahora, unos años después, te arrepentís. Beso y a sacar los remos que terminamos el año!

  2. anita dijo:

    Qué geniales tus metáforas amiga!!!! Eso es tener empatía con su público carajo!!!! !!B eso enorme, pero enooorme ehhhh jajjaa

  3. sienna, qué lindo te quedó, impresionante y tan cierto! además de gráfico, claro. Mi placard siempre fue un quilombo, toda la vida ahora cada tantito lo organizo para que se vuelva a desorganizar en 5 min…ji! beso grande

  4. Mario dijo:

    Me hiciste lagrimear, guacha… (con afecto)

    • Gracias Mario creeme q en una parte pense en vos y lo lindo q escribiste una vez

      • Mario dijo:

        Gracias a vos.

        Hoy venía manejando y rememorando una historia personal. Cuando le termine de dar forma, te la mando. Si te gusta, la podés publicar. Si no, sabrás algo más de mi vida.

      • Dale Mario cuando quieras! Me encantaría tenés las puertas virtuales abiertas.Un beso grande

  5. Mario dijo:

    A veces intentamos limpiar una prenda manchada con desconfianza, traición, etc., y terminamos haciendo un agujero.

  6. Qué lindo!!!!! me encantó el post d hoy! muy emotivo, o soy yo la loca emocional??
    Me encantaron las descrpciones.
    Besote enorme!

  7. Dinorah dijo:

    Sienna que bonito post. Durante mucho tiempo guardé todo, “lo hacía con la esperanza de” o “por si se ofreciera”. Con la esperanza de que me volviera a quedar, o con la esperanza de que se volviera a usar (cuando pasaba de moda)….el “por si acaso” es una manía de pensar que guardando cosas no tendría que volver a comprar de nuevo… pero cambié, sin manual pero a base de un poquito de dolor cambié, y cada vez menos me apego a las cosas materiales entre ellos los trapos. No tengo un gran ni variado guardarropa, tengo poco pero lo que tengo me gusta mucho,me hace sentir maravillosa, como mis verdaderos tesoros, mi familia, mis amigos, pocos pero irremplazables e invaluables. Un beso Sienna y un fuuerte abrazo ¿te llegó?

  8. Mario dijo:

    Para que Marietta no piense que mi reclamo fue específica y unívocamente hacia ella:

    Chicas, quiero que alguna cuente una historia con personajes dignos. Alguien que realmente les movió el piso y luego no las defraudó. Alguien con quien están conviviendo (casados o no, no me importa) y que sea lo mejor que les pasó en sus vidas. No pido supermachos que sean toros en la cama. Me conformo con que cumplan, que sean afectuosos, cariñosos, simplemente que las quieran.

    Me siento acá a esperar.

    • Mario: Que tema jaja.Hoy en día en mi propio revisionismo histórico reconozco que parte de lo que me pasó con especímenes que conocí y lloré fue debido a mi falta de autoestima para darme cuenta que hacia lo contrario a lo que tendría que haber hecho. Por suerte tengo la posibilidad de de tener a alguien al lado que me enseño lo que es ser querida de verdad. No con palabras o romanticismo pero si con hechos.
      No es fácil la convivencia, hay que ponerle muchas ganas y mucho humor porque somos muy diferentes y eso siempre requiere reajustar cosas todo el tiempo, es un equilibrio constante pero vale la pena

    • Dinorah dijo:

      Mario buena pregunta a estas alturas ¿no existe un tipo que valga la pena?. Tengo a mi lado (amig@s y familia) maravillos@s personas que no me han defraudado y a las cuales les admiro muchos talentos y actitudes, son confiables y enriquecen mi vida…. pero en el amor pareja a mí sí me defraudado o mejor dicho: mi historia con esa persona no era para siempre como yo declaré en la boda y tenía que terminar de alguna manera y terminó. Pero tienes razón que venga una historia si no perfecta cuando menos esperanzadora 🙂

  9. YAZ! dijo:

    ahora entiendo porque mi placard no dura ni 12hs ordenado.

    sienna,te paso el numero de mi mama y vos le explicas, xq a mi no me va a creer,que mi ropero es el reflejo de mi vida y por eso esta asi,que cuando me acomode yo,voy a dejar de salir con la ropa arrugada y de putear porque no encuentro algo,y que no es como ella piensa que lo tengo asi xq soy una despelotada y deja de retarme,
    gracias!

    besito!!

  10. es verdad lo que dicen más arriba Sienna, el fin de año te pegó para el lado del revisionismo 😉 por mi parte, lo mío es la remera vieja, esa que sabe quien sos y te acepta exactamente por eso, sabiendo que te vas a poner el vestido de fiesta y vas a deslumbrar, pero que en el fondo sos la que anda dando vueltas por la casa con la remera que pide a gritos su jubilación. besos!

    • Si Luz a veces me agarran esos días jaja, por eso las fiestas no son lo mío.

      • si, las fiestas son un bajón. lo peor es que nos venden la “felicidad” que traen, que estamos obligados a pasarla bien, y creo que eso es justamente lo que termina empeorando las cosas ¿por qué tengo que pasarla bien en reencuentros con gente que un poco “empinada” se termina agarrando de los pelos? ¿por qué tiene que ser divertido estar corriendo para comprar regalos? en vez de ser un tiempo de reflexión ponele, termina siendo un mes de juntarse con gente con la que no te vez en todo el año (por algo será) y comprando, comprando, comprando… la alegoría del consumismo me puede. por lo pronto, a mis hijos no les compro regalos (re mala onda) o sólo alguna tontería. quiero que aprendan que es un lindo momento para compartir juntos y no una cena con regalo incluido. besos.

      • No Luz yo pienso lo mismo es bueno que los chicos aprendan a divertirse usando también la imaginación. Me parece terrible estar pendientes de lo último o como en algunas jugueterías que hacen listas de regalos para chicos. En cuanto a las fiestas porque hay que compartirla con gente que uno no soporta y cuenta los minutos para las 12. Un horror

      • uy! escribí requetelargo. sólo quería decir que el consumismo de la época no se lo quiero transmitir a mis hijos, pero quedó laaaargo!!

      • decís eso y justo me estaba agarrando de los pelos porque el lunes empezó una señora nueva que me cuida los chicos y los tiene todo el día mirando videos (porque cable no tengo justamente porque no quería que las personas que los cuiden los tengan todo el día prendidos mirando, sin moverse de la silla). en fin, tratar de criarlos distintos (pero no tanto, para que no los discriminen) no es tarea sencilla… besos.

      • No hay nada mejor que lean o usen la imaginación pero entiendo que es como hablar de platos voladores hoy en día .

      • Yo les hice un lugar en mi biblioteca para sus libros. Ahí sacan y ponen sus libritos más importantes, los buscan para entretenerse. Nada me haría más feliz que sean nenes lectores, porque eso te abre las puertas del mundo, te hace volar sin tener que pagar un pasaje. qué bueno saber que no soy la única que piensa de este modo, una alegría leerte Sienna. besos!

      • Yo no tengo hijos pero pienso igual.En mi caso mis tíos tenían el habito de la lectura, la casa de mi abuela estaba llena de libros y me inculcaron el hábito. No hay nada como la imaginación y el poder de discernir que te dan los libros.
        Un beso enorme !

  11. Hola Sienna, siempre dejo tu blog para el final, porque me gusta leerlo tranquila.
    Me encantó este post…
    Y yo soy de las que tiro todo cada tanto, porque estoy convencida, que la única forma de darle espacio a lo nuevo, es sacando lo viejo.
    Y es real. En mi última limpieza de placard, en Agosto, se fue la última ropa que encontré de mi ex…; justo a tiempo.
    Besote

    • Hola Marietta:
      Tenés tanta razón!. Igual yo admiro mucho la forma de ver las cosas que tenés y la capacidad de cerrar la puerta aunque el dolor sea inevitable. Me hubiera gustado en el pasado ser así. Un beso enorme.

      • No Sienna!!! Nadie nace así, fueron 14 años de diván!!! Me quedaba muy pegada al pasado, pero aprendí con los años a mirar para adelante…

      • Si Marietta pero capitalizaste las experiencias, aunque sea con ayuda. Sabes la cantidad de amigas que con psicólogo y todo están todavía enganchadas en lo que les pasó, o pudo ser? Vos pudiste hacer el click .

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